Statement

Eros y yo

La obra invita al espectador a ser testigo de realidades sexo-eróticas que habitualmente suelen ser preteridas o distanciadas, en nombre de cierto «recato» que las convierte muchas veces en temas «tabúes». Trato de situar al espectador en la posición de quien, sin temor, observa la intimidad del «otro», desde una mirada concupiscente, libidinosa, una intimidad que se nos revela desinhibida, mórbida, pletórica de placer y éxtasis. Son cuerpos que necesitan —demandan— la mirada ajena, intrusa. Esa que descree del pudor, de la castidad. Incontinencia, lujuria, lascivia: son los términos que mejor cualifican la dramaturgia de mis obras. Un espíritu dionisiaco que reclama espectadores desprejuiciados, más allá de poses moralistas afectadas.

 

Trato de hacer recordar que el placer es nuestro mejor aliado, y el cuerpo, nuestra arma más poderosa. En la obra trato de instar a la fruición todo el tiempo, allí donde el raciocinio ha sido desterrado.

 

Esta temática o contenido, encontró la correspondencia perfecta en el plano formal: para canalizar mis ideas en los recursos de la pintura y el fauvismo, en especial el uso de una gama cromática estridente, con fuertes contrastes de complementarios, donde la intensidad de los matices resulta medular. Así el «Eros» se expresa a sus anchas, con una paleta que pretende ser seductora. Además utilizo la textura y empastes gruesos del material que suelen ser tentadores para la experiencia de lo sensorial, de lo táctil. Destaco también en las obras la presencia de espaciosas áreas planas, así como la recurrencia a los grandes formatos. Esto me permite utilizar el color y el contraste de forma fluida.

 

De forma general son estas las características que definen mi obra. Hasta ahora solo he gesticulado esta temática en el plano bidimensional y a través de la pintura. No se me ha hecho necesario otro medio pues también influye mi inclinación y gusto personal por esta técnica y su modo expresivo.